
Escrito por Francesca Favaro, PhD
Los tumores cerebrales siguen siendo, para muchas personas, una realidad lejana, incomprensible o directamente desconocida. Sin embargo, cada año, miles de personas reciben este diagnóstico que no solo afecta a nivel físico, sino también a funciones cognitivas como la memoria o el lenguaje y, en ocasiones, a la propia identidad.
Con motivo del Día Internacional de los Tumores Cerebrales (8 de junio), esta noticia ofrece una primera mirada a una enfermedad que -pese a su complejidad-, debe ser comprendida, visibilizada y abordada.
¿Qué son los tumores cerebrales y a quienes afectan?
Un tumor cerebral es un crecimiento anómalo de células en el cerebro. Puede originarse en el propio cerebro (tumor primario) o ser consecuencia de una metástasis de otro cáncer. Algunos son benignos, otros malignos, y muchos pueden comprometer funciones críticas incluso sin ser agresivos.
En España, se diagnostican alrededor de 9 casos por cada 100.000 hombres y 5 por cada 100.000 mujeres cada año. Aunque su incidencia es mayor en personas mayores, también pueden afectar a menores y adultos jóvenes.
En la infancia, los tumores cerebrales son una de las principales causas de muerte por cáncer, situándose por detrás de las leucemias, únicamente. En adultos jóvenes, ciertos tipos – como algunos gliomas – muestran una mayor incidencia en comparación con otros grupos etarios; sin embargo, a nivel general, no constituyen la principal causa de mortalidad oncológica.
¿Por qué aparecen? Una pregunta aún sin respuesta definitiva
Aunque la mayoría de los tumores cerebrales no tienen una causa claramente identificada. A diferencia de otros tipos de cáncer, no se han establecido factores de riesgo conductuales como el tabaquismo o el alcohol. Un factor de riesgo bien establecido es la exposición a radiación ionizante en dosis elevadas, como la que se puede recibir en algunos algunos tratamientos médicos previos.
Algunos tumores se asocian a síndromes genéticos raros como la neurofibromatosis o el síndrome de Li-Fraumeni, pero estos casos representan menos del 5% del total. En la gran mayoría, los tumores parecen surgir por mutaciones esporádicas en las células del sistema nervioso.
Señales que pueden hacer saltar las alarmas
Los síntomas varían según el tamaño, la ubicación y la velocidad de crecimiento del tumor. Pueden aparecer de forma progresiva o súbita. Entre los más frecuentes:
- Dolores de cabeza persistentes, especialmente matutinos
- Náuseas o vómitos sin causa digestiva aparente
- Crisis epilépticas
- Cambios en la conducta, la memoria o el lenguaje
- Alteraciones en la visión, el equilibrio o la coordinación
Aunque estos síntomas no implican necesariamente la presencia de un tumor, requieren una evaluación médica adecuada. El diagnóstico suele iniciarse con una resonancia magnética y, en muchos casos se confirma mediante biopsia.
Tratamientos actuales y nuevas vías en investigación
No hay un único tratamiento. La elección depende del tipo de tumor, su localización y el estado general del paciente. Las principales opciones incluyen:
- Cirugía: para extirpar el tumor, total o parcialmente.
- Radioterapia: con técnicas cada vez más precisas, como la radioterapia estereotáxica.
- Quimioterapia: eficaz en ciertos subtipos, como los oligodendrogliomas.
En paralelo, la investigación en neuro-oncología avanza hacia ensayos clínicos con inmunoterapia, vacunas personalizadas y terapias dirigidas a mutaciones específicas. A pesar de estos avances, los tumores más agresivos, como el glioblastoma, siguen teniendo un pronóstico reservado, con una supervivencia media de 12 a 15 meses.
Vivir después del diagnóstico: rehabilitación y apoyo
Más allá del tratamiento médico, muchas personas conviven con secuelas físicas, cognitivas y emocionales. La neurorrehabilitación, con equipos multidisciplinares, es fundamental para recuperar funciones perdidas y mantener la calidad de vida.
En España, asociaciones como ASATE ofrecen apoyo, recursos e información tanto a pacientes como a familiares, y desempeñan un papel crucial en visibilizar una enfermedad muchas veces silenciada.
Una serie para mirar de frente lo que cuesta nombrar
Esta noticia abre una serie especial de PyDeSalud sobre tumores cerebrales. En los próximos días, explicaremos una técnica aún poco conocida – la Radioterapia Intraoperatoria (RIO) – que permite aplicar radiación durante la misma intervención quirúrgica. Una combinación innovadora de cirugía y radioterapia que podría marcar un antes y un después en el abordaje de esta enfermedad.





