Es una técnica psicológica utilizada en la terapia cognitivo-conductual que ayuda a reducir el miedo o la ansiedad frente a situaciones, objetos o pensamientos que generan malestar. Consiste en enfrentarse de forma gradual y segura al estímulo temido, para que la persona aprenda que no representa un peligro real. Con la repetición, la respuesta de miedo disminuye y se fortalece la sensación de control.

