Es una estrategia mental o conductual en la que una persona intenta alejarse de situaciones, pensamientos o sensaciones que le generan ansiedad. En el caso del trastorno de ansiedad generalizada, la evitación no siempre es física, sino cognitiva: la persona centra su atención en las preocupaciones para distraerse de emociones o señales que percibe como amenazantes. Aunque puede ofrecer alivio momentáneo, esta conducta mantiene y refuerza la ansiedad a largo plazo.

