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30 de noviembre: un día para hablar de los TCA con respeto y evidencia

By 28 noviembre, 2025No Comments
Mujer sentada junto a una báscula, con gesto de angustia, representando la lucha emocional detrás de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en el Día Internacional TCA.
escrito por Francesca Favaro, PhD

El 30 de noviembre nos invita a mirar con empatía y respeto: cada persona con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) tiene su propia historia, su propio camino. Recordarlo es esencial para dejar de simplificar algo que es complejo: detrás de los síntomas suele haber presión, miedos, luchas internas y, sobre todo, una necesidad de comprensión. Poner esta realidad sobre la mesa puede ayudar a entender mejor estos trastornos y trabajar para favorecer entornos donde se pueda pedir ayuda y recibirla sin prejuicios.

Cada historia es única — y merece escucha, no juicio

Los TCA pueden manifestarse de muchas maneras: comer muy poco, darse atracones, tener una gran preocupación por la comida, evitar ciertos alimentos sin una razón aparente… No todas las personas lo viven igual, y no siempre encajan en una sola categoría. Las motivaciones detrás de estos comportamientos también varían: mientras que para algunos pueden surgir del miedo, para otros pueden estar impulsados por sentimientos de culpa, soledad o desesperanza.

Por eso, lo más importante no es diagnosticar por tu cuenta, ni sacar conclusiones rápidas: es ofrecer un espacio de respeto, seguridad y acompañamiento.

Empatía, apoyo y ayuda profesional: claves indispensables

Cuando sospechamos que alguien puede estar viviendo un TCA —sea un familiar, un amigo o uno mismo— lo más valioso que podemos ofrecer es acompañamiento sin prejuicios. Escuchar con atención, mostrar comprensión y dejar clara la disponibilidad para ayudar.

Pero también hay algo esencial: un apoyo médico y psicológico profesional. Los TCA son trastornos complejos, que afectan al cuerpo, a las emociones y a la manera de pensar. Tal como explica el Instituto Europeo, su tratamiento requiere una intervención especializada y multidisciplinar, de la mano de profesionales formados en salud mental, nutrición y medicina. Solo ellos pueden evaluar correctamente la situación de cada persona y diseñar un plan personalizado de recuperación seguro.

Por eso, pedir ayuda no es un signo de debilidad: es el primer paso hacia el cuidado, la recuperación y el acompañamiento adecuado.

La importancia de visibilizar sin estigmas

Hablar abiertamente de los TCA combate la invisibilidad y el estigma. Así, podemos dejar claro que los TCA no son caprichos o “manías” relacionados con la comida, o un simple problema que se supera con un poco de fuerza de voluntad. Visibilizar ayuda a desmontar estos mitos tan comunes, permitiendo reducir la culpa y la vergüenza en aquellas personas que lo están viviendo.

Hacer visible esta problemática nos permite:

  • Recordar que no existe un “perfil tipo”: cualquier persona puede verse afectada, independientemente de su edad, género, tipo de cuerpo, estilo de vida o entorno.

  • Entender que los TCA no sólo significan comer más o menos, sino que implican emociones intensas, miedos, autoexigencia, problemas con la imagen corporal, estrés o presión social. Son trastornos complejos que merecen una mirada humana y profesional.

  • Promovemos una cultura de apoyo, empatía y salud mental, en la que pedir ayuda no se vea como un fracaso, sino como un paso hacia el bienestar.

Un compromiso: acompañar, respetar, ayudar

En este 30 de noviembre, más allá de las noticias o los datos, lo que urge es actitud. Una actitud de escucha, respeto, ayuda y acompañamiento humano. Si conoces a alguien que sufre, ofrecer apoyo —sin juzgar, sin imponer— puede marcar la diferencia.

Y si tú mismo estás viviendo un TCA, no estás solo: hay profesionales preparados para acompañarte, orientarte y ayudarte. Pedir ayuda no es debilidad —es valentía y cuidado.