Skip to main content
Diabetes

Recibiendo el diagnóstico de diabetes

By 24 abril, 2020mayo 6th, 2020No Comments
Diferentes emociones aparecen cuando a una persona se le dice que tiene diabetes. El hecho de saber que se trata de una condición de salud crónica y que le acompañará durante toda la vida es una de las cuestiones más difíciles de asimilar.

Haga clic en las fotografías para ver un vídeo con la experiencia narrada.

DIAGNÓSTICO

Diferentes emociones aparecen cuando a una persona se le dice que tiene diabetes. El hecho de saber que se trata de una condición de salud crónica y que le acompañará durante toda la vida es una de las cuestiones más difíciles de asimilar.

José Luis describe el cambio que significó en su vida adaptarse a vivir con una enfermedad crónica como la diabetes.

“Bueno pues ya te digo que es un cambio en tu vida, es un nuevo empezar de tu vida. Primero tienes que asimilar que es una enfermedad que es de por vida, es decir, que no es algo pasajero que se cura y ya está y que después termina, lo difícil es asimilar que es una enfermedad crónica y que la atención que debas sobre ella vas a llevarla toda la vida. Es lo más duro de esta enfermedad, por lo demás no hay nada duro, es decir, todo se puede hacer, lo único es acostumbrarte y saber que esa enfermedad la vas a tener siempre y que cuanto mejor la cuides, mejor estés con ella, menos problema te va a dar, es una atención especial pero nada más.”

En algunos casos, genera inicialmente una gran ansiedad y preocupación e incluso algunos participantes llegaron a hablar de shock o depresión, porque no se esperaban el diagnóstico y la noticia significó una sorpresa desagradable pues no se sentían enfermos. Pena, tristeza, angustia, malestar, disgusto, miedo, susto, incertidumbre y decepción, son algunas de las palabras que utilizaron para expresar estas primeras emociones. (Más información: Actitudes y estados de ánimo).

María Rosa nos explica el temor que le había suscitado en una primera etapa conocer el diagnóstico de diabetes pero que luego se fue tranquilizando.

“Bueno, los primeros 10 días, como conociendo los antecedentes de mi madre, pues me lo tomé muy mal, tenía siempre muchas ansias de comer, ansia por todo, y mentalmente muy mal, porque no tenía ganas ya de nada. Lo primero que me dijeron, por eso te digo que me lleve 10 días trastornado, porque es que vi tanto miedo a la enfermedad, que el miedo te hace de no comer esto, no comer, y entonces es una tontería tener miedo a la enfermedad, vamos yo lo digo porque yo he pasado por ese tramo, ese periodo de tenerle miedo a la enfermedad, claro, es como se dice, a la electricidad, no hay que tenerle miedo, hay que tenerle el respeto, pues es lo mismo con la comida y con la diabetes, no tenerle miedo, hay que tener el respeto de que es una enfermedad que si no pasa nada, es crónica, pero que no hay que tenerle miedo.”

Además José añade que le costó asimilar el diagnóstico y considera que en un primer momento le afectó a su estado de ánimo.

“Pero bueno, eso no quiere decir que todo el mundo tenga lo mismo, retomando y volviendo a la pregunta, para mí ha sido un palo, la expresión es un poco así pero ha sido un palo, es decir, no lo asimilé muy bien. Sinceramente, para mí incluso bueno pues a nivel anímico me afectó un poquito, digamos que, que de alguna manera y como he dicho antes, son esas cosas que dices, hombre, nunca piensas que te van a ocurrir a ti, y bien es cierto que evidentemente peores son otras enfermedades, estamos de acuerdo, pero bueno, pero al fin y al cabo, las otras está ahí, y ésta está aquí, entonces bueno un poco, lo que te lleva, pero bueno, intentando llevarlo.”

Juan no pudo evitar las ganas de llorar cuando le confirmaron el diagnóstico.

“¿Sabes una cosa?,a mi me da miedo cuando me dicen las enfermedades me da miedo, me asusto, pero luego oye, hay que tomarlo, hay que tranquilizarse porque si no te lleva, y eso sí, enseguida lo tomo y me voy tranquilizando en seguida, en seguida no me tranquilizo pero me voy tranquilizando y ya tomo la medicina, la noticia me la tomo mas tranquila.”

A Pedro le impactó el diagnóstico y se preocupó bastante.

“Pero bueno, eso no quiere decir que todo el mundo tenga lo mismo, retomando y volviendo a la pregunta, para mí ha sido un palo, la expresión es un poco así pero ha sido un palo, es decir, no lo asimilé muy bien. Sinceramente, para mí incluso bueno pues a nivel anímico me afectó un poquito, digamos que, que de alguna manera y como he dicho antes, son esas cosas que dices, hombre, nunca piensas que te van a ocurrir a ti, y bien es cierto que evidentemente peores son otras enfermedades, estamos de acuerdo, pero bueno, pero al fin y al cabo, las otras está ahí, y ésta está aquí, entonces bueno un poco, lo que te lleva, pero bueno, intentando llevarlo.”

Entre del grupo de personas que contaban con antecedentes familiares, hubo quienes sabían que podía llegar ese momento y por ello no se alarmaron ya que tenían conocimiento de la condición de salud y veían como sus allegados habían aprendido a sobrellevar la diabetes con normalidad. En otros casos las referencias no eran tan buenas y se asustaron más.

Antonio dice que el conocer la enfermedad por su padre hizo que tomara con calma la noticia de que era diabético.

“Pues hombre no sé exactamente, yo creo que no me alarmé mucho, porque como ya tenía el antecedente de que mi padre lo había sido, pues no me alarmé mucho, porque yo tenía la experiencia más o menos de que mi padre lo había tenido pero no era ninguna cosa grave, y entonces, pues no sé si me sentó más o menos, quizás me alteraría un poco, pero nada, yo es que soy muy tranquilo, muy pocas cosas me sacan de mis casillas.”

Catalina relata que le resultaba previsible que la diabetes se le manifestara a alguno de su familia porque su madre lo tenía.

“Pues dije, ¡por qué a mí!, con lo que me gusta a mí el dulce, que no me da pereza hacerme nada de dulce, si veo una receta por la tele, a las dos horas yo si tengo los productos ya la hago, y yo digo, para probar, con lo que a mí me gusta hacer dulce y comer dulce ¡por qué a mí me ha tocado!, pero tenía todos los billetes de esta lotería, porque mi madre y mi padre, dicen que eso viene a veces por genética, digo, a lo mejor. Yo con mis hermanas, tengo dos hermanas más, siempre decíamos, yo de esta herencia no quiero, y yo las llamé por teléfono al día siguiente porque mi madre las avisó y llamaron y al día siguiente yo llamé. Les digo, no os preocupéis que estoy bien, porque tenía una que estaba en un cursillo y dice yo no puede venir y no sé qué, M, se llama M mi hermana, digo yo estoy bien, no te preocupes pero “ya os he cogido la herencia” les dije, y pensé que pues me había tocado a mí.”

Para Fernando, en cambio la información recibida al comienzo le alarmó para que tomara conciencia de los cuidados que debía realizar.

“Pues desde ese año y en una revisión rutinaria de la empresa me detectaron que tenía el azúcar alto, entonces, por mediación del gerente que tenía un padre que era médico y especialista en este tipo de enfermedad, pues me hicieron pasar por aquella consulta, se me vino un poco la losa encima porque ya veía en el albor, el que mi tía había sido también diabética, la verdad que aquella no se privaba de nada, pero a mí me puso las cosas muy difíciles el médico que me diagnosticó aquello y me hizo la revisión y me dio los primeros consejos.”

Rafael dice que le costó unos días aceptar la noticia.

“Bueno, los primeros 10 días, como conociendo los antecedentes de mi madre, pues me lo tomé muy mal, tenía siempre muchas ansias de comer, ansia por todo, y mentalmente muy mal, porque no tenía ganas ya de nada. Lo primero que me dijeron, por eso te digo que me lleve 10 días trastornado, porque es que vi tanto miedo a la enfermedad, que el miedo te hace de no comer esto, no comer, y entonces es una tontería tener miedo a la enfermedad, vamos yo lo digo porque yo he pasado por ese tramo, ese periodo de tenerle miedo a la enfermedad, claro, es como se dice, a la electricidad, no hay que tenerle miedo, hay que tenerle el respeto, pues es lo mismo con la comida y con la diabetes, no tenerle miedo, hay que tener el respeto de que es una enfermedad que si no pasa nada, es crónica, pero que no hay que tenerle miedo.”

También hubo personas que a pesar de tener en su red social algún diabético, sabían muy poco de los cuidados que implicaría esta condición de salud en su vida cotidiana o bien les preocupó porque eran muy jóvenes en el momento del diagnóstico y sentían que perderían su vitalidad.

Para Felipe fue una sorpresa porque se sentía sano y joven y no había sentido nada que le alertara de que podía tener diabetes.

“Y muy bien. Ganas de vivir que es lo principal, que es una enfermedad que se puede llevar muy bien, que al principio la verdad que se te viene el mundo al suelo porque te dicen “tan joven” y yo que nunca me he sentido nada, siempre he hecho deporte, ahora hace tiempo que no lo hago pero siempre me ha gustado el deporte y siempre, pero claro cuando te entra y después empiezas a conocer casos de gente que no por la gordura ni nada, yo no estoy gordo, estoy ahora de un poquito de sobrepeso, un poquito pero no mucho, porque hace 2 años que peso lo mismo, según salí del ingreso pesando lo mismo, ni he subido ni he bajado.”

Otras personas se sintieron abrumadas porque la diabetes se sumaba a otros problemas de salud que ya padecían. Incluso algunas personas con sobrepeso u obesidad se sintieron culpables e irresponsables ya que lo reconocían como un importante factor de riesgo para éste y otros padecimientos.

José María relata que el diagnóstico de la diabetes se sumó a otras preocupaciones que tenía debido a su estado de salud.

“Yo ya con diabetes y tal, bastante seria, entonces claro, lo primero que yo tuve en esos momentos fue una decepción enorme, entrar en un estado de shock, de decir ¡qué me ha caído encima!, pero si, bastante me decepcionó, me quedé pues una temporada que lo pasé bastante mal, hasta que asimilé lo que era, porque claro fueron dos, se conjugaron dos cosas, la primera la operación, la intervención que fue bastante seria y la segunda, que además de ese postoperatorio tenía que hacer a la idea de que tenía que convivir con otra patología que se sumaba a la anterior.”

También cuenta que le afectó por el hecho de que tenía los hijos muy pequeños y temía no poder hacerse cargo de su familia.

“Bueno, pues me afectó por dos razones, la primera, que como digo estaba débil, la segunda, tenía unos hijos muy pequeños, entonces sabía que entre una cosa y otra si empezaba a derivar en, porque claro ya una de vez de que empecé la diabetes, empezaron los médicos, como estuve bastante tiempo hospitalizado, empezaron que si la diabetes mal cuidada, mal controlada, podía derivar en esto, podía derivar en lo otro. (…)Te hace decir bueno y si yo ahora falto, estos niños, estos hijos, la mujer, porque claro hace 30 años yo tenía 30, tengo ahora 63, pues tenía, o sea tenía 33, o sea que estaba en la flor de la vida, estaba empezando a vivir, y claro, entonces, se hace duro, muy, muy, muy duro, doloroso, no porque es lo único que le faltaba ya es la diabetes además doler no duele más que anímicamente.”

A Pablo también le costó aceptar la enfermedad y entre otras cosas fue porque tenía ya otros problemas de salud.

“Simplemente pues eso, mas que nada lo que mas me costo fue, yo creo de aceptar la enfermedad porque lo primero me sentó muy mal por circunstancias anteriores, es que en 4 años antes me había dado una ciática enorme, me recuperé. Luego, porque anteriormente había tenido ya alguna afección de la espalda, luego me dio un infarto en el año 92, a lo que me recupero del infarto me volvió a dar otra vez la ciática, me tuvieron que operar de una hernia de disco, a raíz de la hernia de disco devolví muchas bilis cuando la operación y entonces después si que me contaron que esto era síntoma de que llevaba la vesícula afectada, pero yo entonces no tenia ni idea ni había tenido ningún síntoma ni nada. Es que no era por eso, yo más que nada era porque digo ‘no voy a acabar’, como el que empieza una obra y no la acaba y esta todo el día ‘pero ¿cuándo vamos a terminar?’ pues fue una cosa de estas, fue mas que nada esto, la gota que colma el vaso, que dices ‘pero otra cosa mas’ ‘pero hasta cuando voy a…’ pero eso, mas que nada fue eso, pero eso duro pues a lo mejor pues 2 ó 3 meses, hasta que ya se decidió una cosa y otra.”

Otros participantes en cambio, no tomaron verdadera conciencia del diagnóstico hasta que no experimentaron una hiper o hipoglucemia. (Más información: Manejando las hipoglucemias).

Xavier comenta que lo peligroso de la diabetes es que no sientes nada hasta que te pasa algo más.

No, no, no, no siento absolutamente, ni he sentido vamos nunca nada, eso es lo peligroso de esta enfermedad, ese es un poco el factor negativo que tiene la diabetes, te encuentras bien, no sientes nada, y yo porque mi hermano, si no, no te enteras igual hasta que igual te da una hipoglucemia o alguna cosa de esas.”

También hubo quienes no percibieron su importancia por haber sido poco informados en el momento del diagnóstico, o por el contrario, por haberles resultado dificultoso captar toda la información recibida en un primer momento.

Charo considera que al principio no la informaron de todo sino que fue al cabo de un tiempo cuando le explicaron más sobre la enfermedad.

“No me dice gran cosa, hasta el tiempo no me dijo que tenía, que era una cosa sería y que tenía que planteármelo de otra forma, eso costó un tiempo, yo creo que fue el cambiarme de domicilio. Es que a veces depende mucho también de qué doctora te toque, no, por ejemplo ya te he dicho que yo me he cambiado de domicilio, y donde me toca ahora estoy como más informada, me asustan un poco de que tengo que hacer las cosas bien, creo que la otra doctora no me informó bien, pero bueno, no hay que achacarle la culpa a ella, también podía haberme informado yo.”

Incluso hubo casos en que los médicos trataron de que tomaran conciencia de la condición de salud cuando les informaban el diagnóstico, enfatizando sobre las consecuencias que puede tener la diabetes cuando no se respetan los cuidados necesarios. (Más información: Comunicación con los profesionales sanitarios).

Fernando recibió información desde el principio sobre las posibles complicaciones de la diabetes.

“Me informó que la diabetes podía llevarte a problemas de riñón, problemas de vista, incluso problemas de ulceraciones de los pies, me decía que llevase mucho cuidado con aquello y esa fue prácticamente la información básica, yo he tenido muchísima más información a posteriori, porque me he preocupado un poco, hay amigos que me han facilitado información, el médico, el endocrino último también, me puso las cartas sobre la mesa, me dijo tanto de tratamiento como de, como de información, o sea que, tiene ahí un órgano que no produce la insulina suficiente, y entonces te la tenemos que poner, o bien antes la tomabas por pastillas o bien ahora te la vas a tomar directamente por insulina inyectada.”

José se asustó al principio por el control que tenía que hacer de la alimentación y de sus hábitos.

Una de las cuestiones que más mencionaron los entrevistados cuando conocieron su diagnóstico era el riesgo que presenta la diabetes al ser una condición de salud silenciosa, “dormida” y hasta “traicionera” ya que no se da a conocer al comienzo y uno puede padecerla sin presentar síntomas durante cierto tiempo.

Xavier cuenta que esta característica constituye un problema que debe tenerse en cuenta, pero que si se cuenta con antecedentes familiares se debe estar atento a las avisos/señales del cuerpo.

“Eso sí, el peligro viene ahí, que es una enfermedad que no duele, es una enfermedad que no duele y cuando no duele no sabes que estás mal, no es lo mismo que un golpe, pero al ser una enfermedad que no duele, eso es lo peligroso, pienso yo, porque cuánta gente debe de haber que tiene y no lo sabe, porque no ha tenido…, yo porque ya te digo, mi hermano tenía y me miré un día, pero gente que no sabe, y que no tiene gente alrededor, la gente por motu propio no va a hacerse un chequeo de glucemia, ni de glucemia ni de corazón ni de nada, entonces, ahí está el problema y el peligro.”

Candelaria define la enfermedad como traicionera.

“Yo la defino una enfermedad que no duele, que es traicionera, y que te puede venir muchas complicaciones, como las que estoy viviendo yo, la primera mía fue a la vista y ahora los riñones, entiendes, ya más lo que venga, hasta que no venga no te lo puedo decir, yo digo que no me toque que ya he heredado bastante.”

En casi todos los casos las personas reconocieron que la asimilación de la condición de salud y los cuidados han significado un proceso de aceptación. (Más información: Atención por profesionales sanitarios)

María explica como cambió su actitud y poco a poco fue adaptándose a los cambios principalmente en su dieta.

“Pero que yo lo cogí, de primero cuando te dicen eres diabética pues no te gusta, pero no, no hay que alarmarse por eso, sigues viviendo igual, y hay peores, otras enfermedades mucho peores que la diabetes. Claro, la diabetes no te duele nada, eso con un poco de que no puedes comer si te gustan mucho los bombones y eso, pero hay que estar animada y cuanto más animada se esté pues se está mucho mejor y llevar siempre tus horarios, tus comidas, tus horarios.”