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Búsqueda de información

By 8 diciembre, 2014mayo 19th, 2020No Comments

Algunas de las personas participantes en este estudio iniciaron la búsqueda de información sobre la depresión cuando recibieron su diagnóstico o cuando comenzaron a recuperarse para entender mejor qué les había ocurrido y prevenir posibles recaídas. Mientras que algunos realizaron esta búsqueda con la ayuda o guía de los profesionales que los atendieron, otros lo hicieron por iniciativa propia. También un grupo de personas, por diversos motivos, no sintieron la necesidad de buscar información extra a la recibida por los profesionales que los atendieron.

BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN

Búsqueda de información con recomendación médica.

Rosina valora positivamente que le recomendaran leer libros de autoayuda y ver material audiovisual sobre depresión para acompañar su tratamiento.

“¿Ha utilizado Internet o alguna otra fuente de información para informarte sobre los tratamientos, sobre las terapias o sobre lo que sea? He leído, sí que he leído, soy una lectora empedernida y entonces nunca había querido leer un libro de autoayuda. Me negaba a todo esto porque yo era estupendísima y a mí no me iba a pasar nada d esto y me ha pasado. Por eso digo que yo he salido mucho mejor de todo esto. Y entonces he leído, miento, he visto algún video de algún psicólogo importante en alguna conferencia y he leído algún libro de autoayuda que me han recomendado los psicólogos, que me han venido muy bien.”

Después de experimentar una mejoría, Elisa Isabel se propuso buscar información para saber más de la depresión. Suele leer material de Internet o libros que le recomienda su psicóloga.

“Empecé yo a encontrarme ya relativamente fuerte, empecé a leer en Internet, empecé a indagar en mi problema, a decir: “-Yo tengo que salir de esto”. Pues indagando en el Internet, leyendo libros, buscando, ya ha raíz de tener la terapia de relajación, buscando terapia de relajación y así. Y en cuanto a la información sobre la depresión, me dices que consultaste libros, consultaste Internet. ¿Cómo accediste a la información, cómo accediste, por ejemplo a los libros, quién te los dio, cómo los…? Leyendo en Internet, leyendo los distintos foros. Aconsejan, siempre hay consejos, hay cosas que te vienen bien, cosas que no. Buscando cosas, lees a lo mejor un libro que hay, que existe. Pero luego indago, a ver si ese libro es aconsejable o no. En los foros, ¡No en la página dónde está el libro, claro! sino en los foros a ver que hablan de ese libro, cómo hablan. Libros también que me aconsejó la psicóloga que fue una de las personas que me llevó en las técnicas de relajación, ella sí me aconsejó dos libros y los leí. Y la verdad es que actualmente me estoy leyendo el de la psicóloga de Sevilla y estoy siempre, estoy intentando mantenerme en contacto con todo lo que pueda ayudarme porque mi meta es superar esto.”

Pilar comenzó a buscar y leer información sobre depresión tras experimentar recaídas frecuentes. Ha buscado información en Internet por su cuenta, pero también ha leído material que le ha recomendado su psicóloga.

“¿O sea que a partir de ese momento usted empezó a conocer más sobre su condición de salud o ya venía desde que había tenido la depresión posparto informándose? No, no. Yo empecé a informarme pues a raíz de que ya pasaban los años y cada dos o tres años o cuando me ocurría una cosa importante, me hundía. Y mi marido siempre me insistía en que no, que eso es una enfermedad, que… Yo, bueno, pues ya empecé a leer. Y, claro, entre los que le decían unos y lo que leía yo, me he ido enterando y lo que he visto también en los compañeros. Porque tampoco conoces a mucha gente y muchos, pues, tampoco lo dicen. Hombre, a mí mi psiquiatra me dice que es un problema físico. Es algo, que es una carencia que hay que pues trastorna un poco el funcionamiento del cerebro. Pero bueno, claro, sí, me he ido informando. No he dejado de hacerlo. ¿Y le dieron alguna información de tipo escrita, algún folleto o algo en su momento? Sí, la psicóloga me daba textos para leer de… digamos, para afianzarte en tu comportamiento.”

Búsqueda de información por iniciativa propia.

Myriam comenta que buscó información en Internet, en revistas científicas y en libros. No obstante, piensa que para la persona afectada de depresión es importante contar con información de calidad, adecuada y suficiente, ya que el exceso de información también puede resultar problemático.

“Sí, la red, libros, en fin, tenía la información propia de la formación que uno tiene. Pero, claro siempre va más allá, o informarte de… informarte sin que sea en exceso ¿no? Yo pienso que todo lo que sea un extremo es malo. Igual no saber nada que estar sobre informado ¿no? Y bueno pues eso revistas científicas, artículos, la red, libros. ¿Y qué opinas de toda esa información? Pues que hay que ser muy objetivo y no… saber discernir, pero vamos, en la red, con cualquier cosa que vayas a buscar tienes que aprender a discernir porque también hay mucha basura ¿no? Igual como también hay muchísimas cosas buenas. Y saber un poquito coger lo que… contrastar, en fin, pienso que, hoy en día hay mucha más posibilidades de información que hace quince o veinte años ¿no?”

Guillermo es psicólogo y cuenta que en el momento en que comenzó a sentir los síntomas de la depresión no se encontraba en condiciones de interpretar lo que le sucedía. Él se informó leyendo publicaciones científicas. Considera que en Internet circula información de variada calidad que hay que saber seleccionar. (Link con Claves para Valorar la Calidad de la Información Disponible en Internet para Pacientes).

“ Y usted, por su condición, también, profesional ¿Buscó información por su cuenta de lo que estaba sucediendo? Bueno, la tenía y… ya la tenía pero tú no interpretas lo que te ocurre hasta un tiempo ¿no? O sea, en el mismo momento, no podía yo, pues identificar que aquello era un trastorno de pánico porque mientras estás de esta manera no… O en mi caso, no estuve en condiciones de interpretar ni de saber qué me estaba ocurriendo, por eso fui a pedir ayuda, entonces… Incluso, conciencia de que estaba diabético, tampoco iba yo… me levantaba a orinar mucho por la noche, pero tampoco lo interpretaba con la diabetes. Cuando estás de esta manera, pues simplemente sufres, no interpretas, no vas ahí a interpretar qué te está ocurriendo. Por eso pides ayuda. Y bueno, quizás también por lo que usted decía ¿no? con sus propias herramientas, bueno, volver a mirar, a consultar. Esto sí, después revisas y tomas más interés y todavía… Pero al cabo de un tiempo. Sí, cuando estás mejorando, cuando estás mejorando. Sobre todo cuando estás mejorando. Al cabo de dos años, es cuando recuerdo que más he ido pues reestructurando y he ido explicándome todo lo que ocurrió: protagonistas, situaciones, etc. Cuando vas mejorando es cuando te vas recomponiendo todo, en lo cognitivo, lo emocional, todo. ¿Y qué opinión le merece la información que hay sobre salud en general en Internet y en particular sobre depresión? Hay de todo, hay de todo, el problema… Yo la verdad es que depresión he leído mucho pero artículos científicos, no he ido a Internet para la depresión ¿no? pero me imagino que hay lo de siempre, unas páginas que son de recopilaciones o de refritos, páginas de refritos y después pues están las definiciones básicas y la gente que describió primero el síndrome, después las clasificaciones OSD ICD y DSM y todo esto. La gente va a ahí pero yo creo que un depresivo pues no puede sacar mucho de Internet. Además no creo que vaya, no creo que un depresivo se vaya a Internet a buscar, una persona afectada de depresión no se va a Internet, seguro, bueno seguro, es que no tiene ni energía para hacerlo ni intención.”

Begoña es aficionada a la lectura y buscó información sobre depresión en libros e Internet. Aunque valora positivamente la calidad de información que encontró en Internet, para ella es más gratificante la comunicación en el encuentro con otras personas.

“Y en cuanto a la información que buscó, buscó en libros, buscó también en algún otro medio ¿en Internet? En libros, en Internet muchísimo. Y luego en el centro y luego en el centro y luego en el día a día hijo. Y luego yo que me he encargado también de leer como… todos los libros que caigan en mis manos, yo soy… bueno soy una adicta a la lectura desde niña. Entonces procuré leer libros sobre cómo… el cerebro, libros de psiquiatras que han hecho cosas. Pero el cerebro es una parte del cuerpo, la más desconocida. Antes me comentabas que utilizas Internet para informarte ¿Qué opinas de la información que obtienes por Internet? Es buena, es buena, no es amarillista, al menos yo, la parte que me metí sobre la depresión, los síntomas. Para mí, lo más importante es que haya comunicación, pero así carnal, porque el Internet y esas cosas es muy frío. Ahí puedes coger información pero te quedas como antes. Puedes saber más, pero una cosa es la teoría y otra cosa es la práctica. Tú te puedes empapar de todo lo que quieras pero luego llévalo a la práctica ¿Cuesta eh? y mucho. Entonces necesitas de personas de carne y hueso, que te toquen, que te digan: “-Estoy aquí, cuenta conmigo.”

Antonia cuenta que se comenzó a interesar y a informarse sobre depresión cuando le dieron su diagnóstico.

“Es que yo pienso que tanto la depresión, como un cáncer, como una enfermedad cardiovascular; yo creo que nos empezamos a interesar cuando te pasa a ti. Nadie te la da tampoco así, pues bueno, si tiene una depresión, tienes la suerte de que vas al médico adecuado, tienes la suerte de que te cura, pues, siempre vas a tener ya esas ganas de saber desde de lo que son las depresiones de cómo se sale, de estar siempre al cuidado de no volver a caer otra vez, tomas interés por esa enfermedad. Y ya pues te gusta coger información, intentas ayudar que veas que has estado o que pasa por el mismo sitio que tú has pasado. Yo de hecho ahora soy voluntaria también de la asociación del cáncer, voluntaria del testimonial del hospital.”

Cuando conoció su diagnóstico, Vicente comenzó a buscar información en Internet y en libros. También sintió que recibía mucha información de su entorno. Sin embargo, él echó de menos sentirse identificado con las experiencias de otras personas que padecen depresión.

“La primera vez es, pues, lo que comentamos, empiezas a mirar en Internet. Todo el mundo te dice un montón de cosas y tal. Luego sí, pues te lees, pues lo típico. Entras a Internet porque yo ya estaba en Internet metido. Empiezas a mirar las cosas, pues con los libros que te compras y estas cosas. ¿Y qué mirabas en Internet? ¿Qué tipo de páginas? Pues, por ejemplo, pues lo qué es una depresión. Buscaba pues, lo que hemos comentado antes, pues, algún tipo de apoyo. Lo único que encontraba era algún escrito, alguna cosa de algún médico, algo de la Universidad de Navarra, que era la única que en ese momento pues publicaba algún artículo y cosas así. Pero lo típico. Encontraba: ‘-Pues es que a mí tal, me dejó Fulanito que esto y tal”. Pero a la hora de la verdad, no encuentras nada que te diga: ‘-Pues es que no eres un bicho raro, hay más gente igual’. Esas cosas.”

Una entrevistada comenta el cambio social que ella percibe ante el problema de la depresión. Considera que este tema antes no era tratado en los medios de comunicación y que actualmente se sabe más sobre la depresión gracias a la difusión masiva de esta información.

A María del Carmen esta difusión le ayudó a entender lo que le estaba ocurriendo después de años de estar padeciendo los síntomas, y a pedir ayuda profesional. También se interesó por buscar información a través de los libros y considera que es muy importante estar informada, sobre todo, para entender las reacciones a los fármacos.

“Y estuve bastantes años pasándolo muy mal. Y a lo mejor, ya… cuando ya habían pasado unos cuantos años, fui al médico. Y yo quería decirle lo que me pasaba pero no sabía cómo explicar. Es que es muy difícil de explicar esas cosas que sentías y ese malestar era muy difícil. Y más para una persona que, yo estaba en el pueblo y no había oído jamás hablar de nada. Vamos, ni del sueño ni de nada. Entonces, pues iba al médico y me echaba a llorar, me echaba a llorar. Y me decía: “-Pues ¿Qué te duele? ¿Qué te pasa?” y tal. Y yo: “-Si es que no me duele nada”. Entonces, yo estuve pasándolo fatal, fatal. Y luego ya, pues cuando ya, después de años y años que ya se empezó a hablarse más de estas cosas, pues yo oí algo por la radio, por la televisión y eso. Y ya pues fui al médico y empecé ya a saber explicarle un poquito más. Y claro, y me dijeron que era depresión, pero que… Porque de esto pasarían pues muchísimos años. Hasta hace más de 17 años o así que me diagnosticaron. Y en este momento ¿Buscaste alguna información aparte de la que te dieron los profesionales? Sí, sí. Yo busqué, me compré una guía médica y todo así relacionado con el sistema nervioso, con la psiquiatría y con todo eso. Procuraba estar un poco al día, porque es que si no, la verdad que fatal, fatal. Se pasa muy mal. Y entonces ya, pues a medida que empecé a oír por la radio, por prensa, por eso, que hablaba, pues ya todo lo que salía de depresión y de así de cosas, nada, nerviosas, pues iba leyendo, iba enterándome un poquillo porque si no, la verdad que hubiera sido desesperante. Porque luego los medicamentos también, las reacciones que te hacen… Y luego para saber distinguir los antidepresivos de los ansiolíticos, de los que son para… que no me sale ahora, que son para dormir, que inducen al sueño, los inductores del sueño y así. Pues para saber distinguirlos un poco y saber que mucha gente a lo mejor abandona las medicaciones, los antidepresivos. Y los antidepresivos no los puedes abandonar. Entonces, pues, si sabes un poco de todo eso, pues ya es mucho mejor. Porque si no sabes nada, te encuentras tan mal, te dan unas pastillas, te pasa lo contrario de lo que tiene que hacer y abandonas. Y entonces tienes que informarte un poco, sí.”

Algunas personas que participaron en este estudio explicaron que ellas no habían sentido la necesidad de buscar información.

Para José Manuel, no fue necesario buscar información, ni tampoco la solicitó durante el tratamiento.

“No. No me han dado suficiente información pero tampoco la he pedido. No la he pedido porque vuelvo a insistir otra vez, yo lo que quería era salir de mi situación y yo veía que iba evolucionando favorablemente, entonces a mi no importa que lo llamen x que lo llamen z que lo llamen 8 que lo llamen 7, que me lo valoren entre 5 y 10. Para mí no, es para el profesional el que tiene que decidirlo. Yo lo único que tenía que ver era mi barómetro, de decir, que voy evolucionando favorablemente y a partir de ahí no me importaba nada.”

Teodoro no buscó información sobre el tema porque confía en el conocimiento de los médicos. No obstante, dice que su esposa se ocupa de informarse y orientarlo en sus problemas de salud.

“Lo digo, es que no lo he contrastado con otros, o sea, por lo tanto si yo ¿qué voy a decir? Me imagino la buena profesionalidad y en el buen conocimiento de un médico. La mujer mía sí, la mujer mía colabora en… con una farmacia. Y va allí a trabajar dos días a la semana y entonces, pues, tiene contacto con sus compañeros. Que ya pues, desde los auxiliares, que son, veo gente muy preparada puesto que yo también tengo contacto con ellos, pero no profesional, a los jefes que ya son farmacéuticos, titulares pues hablan continuamente de esto. Y entonces mi mujer sí, mi mujer le gusta ya más eso y ya tiene, pues, la enciclopedia de medicina familiar y cuanto que tienes cualquier cosa, pues te hacen unos análisis y rápidamente ella ya va a mirar los valores y todo eso. Mi mujer sí. Mi mujer, digamos que es la que luego ya me aconseja y me dice esto o lo otro, vete o no vayas, o esto. Evidentemente que algunas veces, pues, tengo discusiones con ella.”